En un contexto donde el talento joven tiene cada vez más demanda, hay una paradoja: muchas organizaciones siguen gestionando a sus becarios como si fueran “apoyo temporal”, cuando en realidad deberían estar enfocados en formar un semillero de talento. El costo de no tomarlo con estrategia puede provocar: desmotivación, employer branding negativo y pérdida de talento antes de tiempo, teniendo una mala primer experiencia.
En algunos casos, uno de los problemas más frecuentes es que las prácticas terminan siendo experiencias poco formativas o incluso frustrantes, con tareas irrelevantes, falta de estructura y/o escaso aprendizaje. Esto no solo afecta al estudiante, sino que impacta directamente en la imagen y la atracción de talento ya que la peor publicidad de un Programa de Becarios es la que pasa de boca en boca.
Errores más comunes:
1. Confundir el rol del becario
Uno de los errores más críticos y de alto riesgo laboral es tratar al becario como un empleado más o como mano de obra barata. Un becario no está para sostener la operación, sino para aprender, desarrollarse y aportar nuevas ideas a los proyectos vinculados a las distintas áreas. Cuando se le asignan responsabilidades desproporcionadas o tareas sin sentido, se rompe el propósito del programa de becarios.
2. No tener un programa estructurado
Muchas empresas reclutan becarios sin un plan claro: no hay objetivos, entregables ni ruta de aprendizaje. El resultado es confusión, baja productividad y experiencias negativas.
Un programa de becarios no debería improvisarse, debe diseñarse como cualquier estrategia de talento: con intención, estructura y medición, pensando siempre en la productividad de la organización.
3. Olvidar la capacitación y el acompañamiento
Asignar tareas sin formación previa o sin mentoría es prácticamente garantizar el fracaso. La capacitación es el pilar del programa, no un “extra”, por ello debemos tener mentores con habilidades de liderazgo, capacitados para transmitir los conocimientos necesarios y desarrollar el proyecto asignado al becario.
4. Descuidar el onboarding
El primer contacto puede definir toda la experiencia, un onboarding débil genera incertidumbre, desconexión y poca integración al equipo alargando su curva de aprendizaje. En cambio, un proceso estructurado acelera el aprendizaje y fortalece el sentido de pertenencia desde el día uno.
5. No evaluar ni dar feedback y feedforward
Sin seguimiento, no hay desarrollo. Muchas empresas dejan a sus becarios “a la deriva”, sin evaluaciones ni retroalimentación. Esto limita su crecimiento y minimiza su potencial. El feedback y feedforward constante no solo mejora el desempeño, también construye confianza y compromiso.
6. No verlos como talento futuro
Quizá el error más costoso es no considerar a los becarios como una fuente real de talento para posiciones entry-level e ignorar este pipeline implica seguir invirtiendo tiempo y dinero en reclutamiento externo, cuando el talento ya estaba en tus filas.
La verdadera pregunta: ¿tu programa de becarios está formando talento o solo llenando cargas operativas?
Gestionar becarios no es una tarea operativa, es una decisión estratégica de talento. Un Programa de Becarios bien diseñado puede convertirse en tu principal fuente de talento junior, reducir costos de contratación, fortalecer tu employer branding y lo más importante incrementar la productividad de la organización.
Si tu empresa ya tiene becarios, es momento de preguntarte: ¿estamos aprovechando realmente su potencial?
Y si aún no tienes un Programa de Becarios activo, estás dejando pasar una de las estrategias más efectivas de desarrollo de talento. En Evenplan, ayudamos a las organizaciones a diseñar, optimizar y operar programas de becarios que sí generan impacto: desde la atracción del mejor talento joven hasta su integración y desarrollo dentro de la empresa.
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